Programa de apoyo a familiares y personas usuarias de centros de día de mayores en el Alto Deba

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El equipo profesional de los centros de día de personas mayores de Aita Menni en el Alto Deba ha preparado un programa de apoyo a familiares y personas usuarias para ayudarles mientras se mantiene el cierre temporal de los centros.

El centro de día para personas mayores es un recurso sociosanitario integrado por un equipo multidisciplinar y orientado a la atención de personas mayores en situación de dependencia, en la mayor parte de las ocasiones de etiología neurológica. Para ello se implementa un programa de actividades y dinámicas con unos objetivos individualizados orientados a la rehabilitación y/o a paliar los déficits existentes y ralentizar en la medida de lo posible el deterioro en aquellas enfermedades degenerativas. Igualmente se aborda el manejo y prevención de posibles complicaciones que puedan emerger en el contexto de estas situaciones, tales como alteraciones comportamentales y/o afectivas.

Por otra parte, dada la naturaleza del recurso, supone un elemento de ayuda a las familias de las personas usuarias, con una descarga de la labor de las personas que cuidan, así como un apoyo a nivel de información, capacitación y apoyo emocional.

Por todo ello el centro de día se convierte en un dispositivo clave en la atención a personas mayores dependientes que viven en sus domicilios y sus familias, aportando una serie de beneficios psicosocioambientales tanto para la persona mayor como para su familia.

En este contexto, y con motivo de la pandemia que estamos padeciendo, a partir del día 13 de marzo se procedió al cierre por orden de la Diputación Foral de Gipuzkoa de los centros de día para personas mayores dependientes del Alto Deba (en base a criterios sanitarios de prevención de propagación del virus en estas personas mayores especialmente vulnerables); en concreto se cerraron los centros de día de Arrasate, Bergara, Soraluze, Eskoriatza y Oñati, afectando a más de 120 personas usuarias y sus familias en modalidad laboral (de lunes a viernes) y más de 40 en fines de semana y festivos.

En base a lo anteriormente comentado, los y las profesionales que trabajamos en los centros entendíamos que esta medida podía generar distintas dificultades en los domicilios con afectación tanto a las personas usuarias como a sus familiares y personas que les cuidan.

Plan de contingencia

Es por ello, que diseñamos un plan de contingencia centrado en:

  • La coordinación con los servicios sociales de base, ya que la persona usuaria del centro pasa al domicilio y puede requerir de los recursos propios del mismo: ayuda a domicilio, ayudas técnicas, etc…
  • El seguimiento de la situación de las personas usuarias y sus familias en el domicilio con los siguientes objetivos.
    • Conocimiento de la situación particular en cada domicilio.
    • Dotar a las familias de recursos mediante:
      • Información centrada en la resolución de distintas cuestiones que pudieran plantear: situación de su familiar, recursos existentes en la comunidad tanto a nivel social como sanitario, etc.
      • Ofrecer material válido de estimulación cognitiva para la ocupación del tiempo de ocio de manera activa: se compone de una serie de fichas (alrededor de 100), diseñadas de forma específica para realizar dinámicas orientadas a favorecer la estimulación cognitiva, acorde a las necesidades y situación personal de cada persona usuaria. Potencian asimismo espacios de interacción activa entre la persona cuidadora y su familiar en el marco de una relación dinámica.
      • Capacitación, con orientaciones acerca de las posibles estrategias de manejo de las situaciones particulares que pudieran ocurrir en relación a alteraciones comportamentales, afectivas, etc. Así se trabaja en el establecimiento de rutinas, así como pautas de manejo específicas (estrategias de distracción, etc.) para el abordaje de comportamientos repetitivos, inquietud, etc.
      • Apoyo emocional, con especial énfasis en aquellos/as familiares más afectados y sobrecargados por la situación que están viviendo. Hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones el familiar cuidador es una persona de edad avanzada, generalmente el/la cónyuge.

La metodología que se está llevando a cabo es la comunicación telefónica semanal con la familia, utilizando además otros soportes, como el correo electrónico para enviar material terapéutico de apoyo. En función de la situación particular hay familias con las que se contacta con una mayor periodicidad. En cualquier caso se ha facilitado a todas las familias un teléfono de contacto así como una persona de referencia conocedora de la situación, para poder utilizarlo ante cualquier contingencia.

De los contactos mantenidos destacamos, entre otros, el interés y preocupación por el estado de salud del resto de personas usuarias así como del personal que trabaja en los mismos. Se muestran preocupados/as igualmente por la situación actual de propagación del virus, así como por el futuro de su centro de día.

El resultado de esta experiencia está resultando altamente positivo, con un agradecimiento generalizado por parte de las familias y un alto nivel de satisfacción por parte de los/as profesionales implicados/as.

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